Una historia sencilla

Maquetaci—n 1Aunque se publica en una colección de narrativa, se trata, en realidad, de una crónica, un género que ha ganado considerable dignidad y calidad en los años recientes gracias a periodistas como la argentina Leila Guerriero, que unen el rigor en la investigación con la habilidad para construir historias bien armadas y mejor escritas. Lo habitual es que el foco esté puesto en un fenómeno, en un hecho o en un personaje que se salen de lo común, que despiertan la curiosidad pública, que siembran asombro, alarma, temor o exaltación. En este libro, Guerriero escogió el camino inverso. De ahí la particular textura de esta crónica sobre un baile folclórico argentino -el malambo, un zapateo sometido a reglas implacables que demanda un tremendo esfuerzo físico, acompañado por guitarra y bombo- y, sobre todo, sobre uno de sus cultores, Ramón González Alcántara; y de ahí también las preguntas que la autora propone el lector hacia la mitad del libro: «¿Nos interesa leer historias de la gente como Rodolfo? ¿Gente que cree que la familia es algo bueno, que la bondad y Dios existen? ¿Nos interesa la pobreza cuando no es miseria extrema, cuando no rima con violencia, cuando está exenta de la brutalidad con que nos gusta verla -leerla- revestida?». Nada hay, pues, de espectacular o fuera de lo común en esta crónica, como no sea el malambo, una prueba de resistencia que forja atletas capaces de resistir casi cinco minutos equivalentes a una competencia de cien metros planos, o las reglas del Festival Nacional de Malambo que se lleva a cabo en el pueblo de Laborde -siete cuadras de largo por catorce de ancho-, que entregan, junto con la corona de campeón en la categoría adulto, la jubilación. El campeón no puede volver a competir. El malambo del triunfo es también su último malambo; pero es también la puerta a la gloria. Una gloria limitada, claro; el Festival de Laborde tiene poquísima publicidad, nada de televisión y no más de dos mil espectadores, compuestos en su mayoría por bailarines, sus familias y sus amigos. Guerriero pone en la escena a ese público, sus amistades, sus sentimientos y sus esperanzas. Vidas comunes y corrientes que solo en el malambo alcanzan una intensidad especial que los transfigura y que, en el caso de los campeones, les cambia la vida. Todos vuelven a Laborde, el escenario de la gloria y la aniquilación. Es, con todo, tal como el título lo indica, una historia sencilla de gentes sencillas, y ahí radican su encanto y su fuerza.

Leila Guerriero. Anagrama, Santiago, 2013. 147 páginas.

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