La entrevista completa de Rolling Stone: Susan Sontag

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 6 de septiembre de 2014

Sontag UDPSontag ocupa un espacio conflictivo para muchos. Nadie la considera una filósofa, pero la etiqueta de ensayista le queda estrecha; la salida es considerarla una intelectual, categoría muy amplia y a ratos cuestionada, pero que de todas maneras sirve para apuntar a lo que ella describe como su oficio: pensar. “Yo pienso en todo lo que me sucede”, dice al comienzo de esta larga entrevista que se llevó a cabo en dos momentos, separados por seis meses, en París y en Nueva York, en 1978.

La revista Rolling Stone publicó, en su momento, un tercio del texto, que solo en 2013 fue editado completo por su autor, el periodista Jonathan Cott, quien señala en el prólogo que ella y el pianista Glenn Gould son sus únicos entrevistados que no hablan con frases, “sino con párrafos expansivos y mesurados”. De ahí la particular textura de la entrevista, donde hay pocas vacilaciones y una muestra clara de cómo entiende Sontag la tarea de pensar: en diálogo, cotejando ideas, porque, dice, “conversar me da la posibilidad de saber qué pienso”. Y de eso va, pues, este libro. Cott había leído con mucha atención los ensayos y obras narrativas de Sontag; entre ellos, Contra la interpretación -su obra más famosa- y La enfermedad y sus metáforas. Cuando dice que piensa en todo lo que le sucede, alude al origen de este último libro; tuvo cáncer y ello la llevó a pensar en la enfermedad. Es muy interesante que ya en esa fecha hubiera una voz tan clara y firme contra esa tendencia a sentirse culpable cuando sobreviene una enfermedad.

La entrevista discurre de forma muy libre por aquel tema y por los otros que recorren sus libros: su desconfianza hacia las metáforas y su pasión por la escritura despojada como la de Kafka, Calvino, Beckett o Borges; su repulsa al sistema patriarcal que considera a las mujeres más que los niños y menos que los hombres, “niños mayores con el encanto y el atractivo de los niños”; sobre el modo en que se instala, observa y reflexiona acerca de la realidad en que está inmersa; sobre la vida intelectual de la época. En suma, un diálogo apasionante, vivo y cercano, que sin duda valía la pena rescatar en toda su extensión.

Jonathan Cott. Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, 2014. 139 páginas.

La nariz de Cleopatra

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 2 de julio de 2011

Comencemos por la buena noticia de que la editorial Duomo tiene como distribuidor en Chile a Océano, lo que significa que los libros llegan a un precio bastante similar al del mercado español, cosa rara y buena; aunque esta distribuidora rara vez trae los catálogos completos y además lo hace con retraso. De hecho, la primera partida de libros Duomo es de 2009. Pero no importa, ante el hecho de que en cualquier librería se pueda encontrar La nariz de Cleopatra, de Judith Thurman, a quien la contraportada define como «crítica cultural». La etiqueta es ambivalente y tiene diversas lecturas, pero desde luego en su caso no tiene nada que ver con el academicismo que campea en algunas publicaciones criollas. Thurman ofrece acá 26 textos publicados en The New Yorker; algunos son derechamente perfiles periodísticos, como el que abre el libro, sobre la artista plástica Vanessa Beecroft, que ha hecho de la bulimia –de su propia bulimia- el objeto de sus creaciones. Diez meses de conversaciones ofrecen la materia prima para un retrato que, sobre todo, despierta la curiosidad. Muchos otros textos podrían ser denominados reseñas; por ejemplo, en «Donde hay voluntad», Thurman analiza la biografía de Leni Riefenstahl escrita por Steven Bach, pero ese libro es apenas un punto de partida para una aguda reflexión sobre las pulsiones del poder y la ambición a partir de una mujer que «carecía de escrúpulos y, al no disponer de inteligencia ni educación ni contactos sociales, no le quedaba más que utilizar su físico como tarjeta de presentación». No en vano el subtítulo del libro es «26 variedades del deseo»; toda la cartografía y las variedades del mismo se presentan acá tras personajes como Jackie Kennedy, Catherine Millet (un comentario tan ácido que el lector sufre por ella), Yves Saint-Laurent, la reina María Antonieta y muchos otros más. Thurman no le teme a la primera persona; al contrario, se involucra personalmente en todos los textos –incluida la introducción, en donde justifica el título y el cariz de la selección- y ello le da una libertad enorme para relacionar lecturas e imbricarlas tanto con su vida como con las de los personajes que, a su vez, son el pie forzado para el despliegue de una inteligencia envidiable, aguda y provocativa como pocas.

Judith Thurman. Duomo, Barcelona, 2009. 402 páginas.

Teoría de la noche, María Moreno

Reseña aparecida en la revista “El Sábado” del diario El Mercurio, 30 de abril de 2011.

Teoría de la noche

«Antología de textos», dice el subtítulo de este libro de la argentina María Moreno, quien a su vez es presentada, en la solapa, como «periodista, narradora y crítica cultural». De todo ello hay en Teoría de la noche, que prefiere formas clásicas como la columna de opinión, la crónica, el reportaje, aunque con una carga de sentido poco habitual, que transporta a la mayoría a una dimensión crítica –en su sentido analítico- poco habitual en el periodismo; pero su rasgo más destacado, sin duda, es que la escritura rompe definitivamente los moldes. «Textos», sí, inclasificables, que superan largamente la coyuntura aunque se trate de columnas de página y media publicadas hace 30 años, o reportajes coyunturales de hace diez, o ensayos más bien literarios escritos el año pasado, todos traspasados por un estilo que revela a la escritora mucho más que a la periodista. Luego de la lectura se entiende mejor el elogio de Ricardo Piglia incluido en la contratapa: «María Moreno es uno de los mejores narradores argentinos actuales. Tal vez el mejor. Sus crónicas saben captar con oído absoluto las voces y los tonos extraviados de su época». Sin duda. Pocos libros de ensayos y crónicas brindan un placer de lectura tan claro y tan revelador. Moreno habla (casi) de todo; una línea fuerte pasa por la exploración de las minorías sexuales y los temas de género; otra, por un feminismo agudo y abierto, que no se cierra en posiciones dogmáticas ni denigratorias; otra, por los simples ecos y resonancias de la vida cotidiana, de los gestos y los dichos de sociedades en movimiento.

Para los chilenos interesará más, probablemente, la última sección, “Yergue el Ande”, una colección de ensayos referidos a Chile o a chilenos, desde la ex miss universo Cecilia Bolocco hasta, con un raro sentido de la oportunidad, el poeta Gonzalo Rojas, muerto en esta semana. Y si “Boloccotuda total” es un texto corrosivo que desnuda abajismos, arribismos y siutiquerías sin cuento, el ensayo sobre Rojas es un singular y cariñoso homenaje de una feminista a un feo machista. El ensayo que da nombre a la sección, en tanto, es autobiografía de la mejor. Hay más, tanto ahí como en el resto del libro. Mucho más. Moreno es una autora refrescante, rara vez excesiva, siempre sugerente.

María Moreno. Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, 2011. 170 páginas.