La liebre con ojos de ámbar. Una herencia oculta

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 10 de noviembre de 2012

la-liebre-con-ojos-de-ambarLos netsuke son pequeños objetos artesanales -esculturas en miniatura- cuya función es cerrar, abrochar, como si se tratara de un botón, pero frecuentemente -como en el caso del kimono, que en realidad se cierra con el cinturón- su uso es sólo decorativo. Los netsuke también cierras tabaqueras, bolsas de opio y cajas en general. De madera, bambú o marfil, con un sello y significado especial cada uno, dan pie a una de las formas más destacadas de coleccionismo. El ceramista inglés Edmund de Waal, descendiente por el lado materno de una antigua familia judía, los Ephrussi, recibió en herencia de uno de sus tíos una colección de más de 200 netsukes; el primer Ephrussi coleccionista, Charles, inició las compras de esculturas en París en 1870; y luego, conforme a la tradición familiar, había que legarla a un pariente, ojalá un sobrino. De Waal la recibió en Tokio de manos de su tío Iggie, quien residió más de cincuenta años en esa ciudad. Es una herencia especialmente interesante para un ceramista cuyos objetos están destinados a museos, galerías de arte y coleccionistas, no para el uso cotidiano. De Waal se enorgullece de poder recordar “el peso y el equilibrio de un cuenco y cómo funciona la superficie en relación con el volumen”. Pocos como él para apreciar, entonces, la delicadeza de estos pequeños objetos que suelen acompañarlo en un bolsillo, para sacarlos de vez en cuando e interrogarse sobre la forma y la historia de la escultura. Y entonces, cuando recibe la herencia, decide contar la historia de los netsuke en su contexto, en el París de 1870, en la Viena de la primera mitad del siglo XX, en el Tokio de la segunda. Lo fascinante del libro está en el modo en que de Waal aborda el relato. No quiere entregar un libro más de memorias familiares, “un puñado de anécdotas bien cosidas”. Y aventura una interesante hipótesis: “Todo en los relatos se reduce al paso de los objetos de mano en mano. Te doy esto porque te quiero. O porque a mí me lo dieron. Porque lo compré en un lugar especial. Porque tú lo vas a cuidar. Porque te va a complicar la vida”. Y bajo esa hipótesis sigue el recorrido de los netsuke, de las casas donde habitaron, de quienes los cuidaron; una epopeya familiar narrada con delicadeza y profundidad, un viaje al pasado que también lo es, sobre todo, hacia el presente, hacia el autor y su manera de descubrir quién es y por qué ha sido elegido por los netsuke para hablar de ellos.

Edmund de Waal. Acantilado, Barcelona, 2012. 366 páginas.

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Epitafio de Romain Gary

Reseña publicada en la revista El Sábado del diario El Mercurio, 3 de agosto de 2013

romaingaryportadaEste libro de Nancy Huston, editado originalmente en 1995, tiene un doble valor. Por una parte, rescata la memoria de uno de los escritores franceses más destacados del pasado siglo, cuya obra ha vuelto a aparecer, con cuentagotas, en los catálogos editoriales españoles; está disponible un puñado de los 35 libros que escribió con sus principales seudónimos (nació como Roman Kacew en Lituania y, tras un largo ciclo como Romain Gary, reapareció con increíble fuerza como Émile Ajar). Pero no se trata de cualquier rescate. No es un ensayo escrito a la manera clásica, sino una interesantísima indagación sobre la identidad y su relación con la construcción de relatos. Huston sostiene, en otro ensayo que Mauricio Electorat cita en el prólogo, que el hombre es la única especie que sabe que nace y que muere, que la vida describe un arco: “Una forma que se despliega en el tiempo, con un principio, unas peripecias y un final. En otras palabras: un relato”. Por eso es tan interesante y provocadora la figura de Romain Gary para Huston, aunque esté en el lado opuesto de su feminismo: porque el relato de Gary, quebrado y múltiple, arropado en distintas identidades, camaleónico en el estilo y en el lenguaje (escribió novelas en inglés y en francés, cuando ninguna de las dos era su lengua materna, y se autotradujo en ambas direcciones), en perpetua contradicción consigo mismo, capaz de escribir alternativamente una obra maestra y un bodrio fatal, le permite un diálogo fecundo y revelador con el hombre y la obra. El ensayo está escrito como si se tratara de una conversación entre la autora y Gary, donde ella lo interpela directamente y busca las respuestas no solo en las obras, sino también en las declaraciones y fanfarronadas del escritor, quien también inventaba a su antojo su propio pasado. Es decir, hacía lo que todos hacemos, el trabajo de la memoria que archiva, olvida, falsea, clasifica y ordena, solo que, en el caso de Gary, acompañado por una obra monumental donde ajusta cuentas con su origen judío, con su madre que lo alimentó de sueños y murió antes de asistir a su cumplimiento, con su vida, en buenas cuentas, siempre enmascarada y que conduce a esta reflexión final de la autora: “Como tú. Romain, todos somos metecos bastardos echados a la tierra sin la menor razón, para forcejear para siempre entre lo noble y lo innoble, la gracia y la desgracia que nos habitan”.

Nancy Huston. Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, 2013. 123 páginas.

Sinatra: la columna que no fue

Entregué esta columna, que tenía que aparecer publicada el sábado 2 de enero, 9 días antes, justo cuando apareció una nota sobre el mismo libro en la sección cultura del diario. El lunes de esa semana me pidieron que les entregara otra reseña, pero no precisaron bien el la hora límite de la entrega y finalmente no alcancé. Pedí que al menos la postergaran, pero creo que finalmente no aparecerá.

El álbum de Frank Sinatra

Sobre “La Voz” se han publicado miles de libros: una búsqueda en Amazon de biografías de Sinatra arroja sobre 600 títulos, pero con sólo su nombre hay más de 20 mil. ¿Qué agrega, entonces, esta lujosa y cuidada edición, más allá del impresionante material gráfico que incluye? Que el autor es Charles Pignone, un tipo que a los 18 años, en 1984, se convirtió en presidente de la Sinatra Society of America. Desde entonces hasta ahora edita el boletín de la institución, tiene pleno acceso a la familia y se ha convertido en la mejor fuente para el conocimiento de un cantante que marcó a su época. De ahí que este libro no es uno más. Tal como dice Frank Sinatra Jr., la inmensa mayoría de los textos sobre su padre prometen “todos los detalles inéditos de su vida”, cuando en realidad constan “de citas e historias sacadas de otros libros”. No es el caso de éste, apoyado en entrevistas y testimonios de más de 30 personas, acumulados a lo largo de los años, entre los que se encuentran familiares, cineastas, actores y músicos (algunos ya desaparecidos, como Ronald Reagan, Richard Burton y Billy Wilder) y, desde luego, el mismo Sinatra. El texto sigue la clásica línea de tiempo de una biografía, pero sobre la base de testimonios hilados por breves textos de Pignone.

Se trata, obviamente, de una historia oficial que abona a la construcción del mito: cómo se forjó Sinatra, cuáles fueron sus orígenes, de dónde vienen sus principales apodos (“La Voz” y “viejo ojos azules”), su amistad con John Kennedy y Ronald Reagan y su coqueteo con la política, su pasión por el juego, su don sobre los escenarios, su activo papel como actor. No hay mucho énfasis en las zonas oscuras y las acusaciones que se le formularon en otros tiempos. El libro, sin recargar las tintas y con mucha sencillez, propone a un personaje de su tiempo que vivió las contradicciones y temores de la época y que, como artista, ganó una merecidísima fama en el panteón de los grandes.

Pero quizá la nota más distintiva del libro, y que lo hará más valioso para sus admiradores, es la cantidad y calidad del material gráfico repartido en sobres entre las páginas. Desde guiones para apariciones radiales con Dean Martin hasta entradas para sus shows en diversas partes del mundo, desde los programas de las galas presidenciales de 1961 y 1981 hasta afiches, telegramas y partituras, todo en el mismo papel, tamaño y formato de los originales, conforman una muestra notable del recorrido artístico y vital de Sinatra. Pignone describe los objetos y su contexto, lo que valora más aún el despliegue gráfico y el esfuerzo editorial. En suma, se trata de un libro-objeto como pocos, que ya por ello merece que se le destaque. Y, por cierto, también incluye un cd con antiguas y poco conocidas grabaciones.

Charles Pignone. Global Rhythm Océano, 2009, 192 páginas.