No hay nadie en casa

Reseña publicada en la revista «Sábado» del diario El Mercurio, 13 de febrero de 2010

no hay nadie en casaDubravka Ugrecic (1949) salió de la antigua Yugoslavia -de Croacia, concretamente- en 1993, luego de ser crucificada públicamente por escribir contra la locura nacionalista, pero este magnífico libro no entra en el detalle de las pavorosas guerras civiles que desmembraron por completo el país en que creció. No, es mucho más amplio e inteligente que eso: de su experiencia de exiliada y de íntima conocedora de ambos lados de Europa, de Oriente y Occidente, del comunismo soviético y yugoslavo, de la democracia tal como se vive en Holanda y tantos otros países que ha visitado, Ugrecic teje un tapiz de enorme riqueza, donde se entrelazan los temas más actuales en la vida cotidiana de las personas que viven y sufren la globalización y sus consecuencias sobre la identidad, la diversidad y la identificación con un país o nación. Pero, nuevamente, hay que advertir que Ugrecic da vuelta esos conceptos, los pone al revés, los confronta y los interroga desde su experiencia, desde sus historias familiares, desde lo que ve desde la ventana de su departamento en Ámsterdam, desde el tren de los escritores que la llevó por toda Europa, desde Manhattan, Madrid, Sarajevo, Moscú, Londres o Nueva York. Su ojo agudo es la mirada crítica de una viajera incómoda, porque sabe ver lo que hay más allá de las apariencias y, sobre todo, más allá de las palabras -más allá de las muletillas, en rigor- que saturan los discursos públicos y los diálogos privados. Así traza un panorama a ratos desolador sobre el tiempo que vivimos y, aunque su cáustico sentido del humor ayuda a pasar el mal trago, es impresionante su capacidad para demoler certezas y revelar la cara oculta de las cosas.

El libro reúne columnas y ensayos de mayor extensión, algunos dedicados más específicamente a temas como la “zona gris” de la literatura que producen los desterrados, que despedaza los antiguos mapas de las narrativas nacionales. Otro gran tema, que atraviesa todo el libro, es el doble movimiento de penetración que se registra en Europa, desde Occidente hacia Oriente, vía migración y conquista comercial, y a la inversa, vía migración y presencia cultural. Imperdible es el ensayo “Opio”, donde establece una audaz similitud entre las religiones establecidas y el moderno culto a los famosos. A veces le brota incontenible la indignación, como cuando habla de las redes de prostitución femenina en las democracias de viejo cuño. A veces deja hablar al dolor, como cuando visita Goli Otok, el gulag yugoslavo que castigaba a estalinistas con métodos estalinistas. Y siempre está esa mirada tan humana como perspicaz, que no acepta arreglines ideológicos ni personales, cuya honestidad inconmovible es quizá lo más seductor de este libro.

Dubravka Ugrecic. Anagrama, Barcelona, 2009. 367 páginas.

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