Alfabeto

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 30 de abril de 2016

AlfabetoLa poeta danesa Inger Christensen, de larga trayectoria y múltiples reconocimientos en el ámbito nórdico, publicó Alfabeto en 1981. Prontamente fue saludado como una de las obras cumbre de la poesía del siglo XX; y gracias a Sexto Piso, los lectores en español tenemos acceso, por primera vez, a este trabajo, en una elegante edición bilingüe. La fecha de la edición original es importante: en plena Guerra Fría y cuando aún estaba vigente la tesis de la “Destrucción mutua asegurada” respecto del armamento nuclear, Hiroshima, Nagasaki y los distintos tipos de bombas atómicas, como la de cobalto, “cuyo período de semidesintegración / garantiza un efecto /extremadamente dañino”, tienen una cierta presencia en un libro que repite un motivo, una cadencia, sobre la base de la palabra “existe”: existe lo que nombra la autora, plantas, aves, animales, seres mitológicos, los alfabetos, los defoliantes, los susurros, las cuevas, las glaciaciones, “cigarras, cedros, cipreses, cerebelos”, “los poemas, los días, la muerte”.Ese canto a la existencia, ordenado tanto alfabéticamente como según la secuencia de Fibonacci, es decir, el número de versos correspondiente a cada letra es la suma de los dos precedentes, fluye con una libertad y respeto por el azar que potencia esa estructura aparentemente rígida.

Las cosas que nombra existen, como existe la bomba de cobalto, como existe el amor “tan desmemoriado como tu mano acogida como un pajarillo / en la mía, y la muerte imposible de recordar”; como existe, o existía, puesto que murió en 2009, la voz que entrelaza los versos y que en ese recorrido por las cosas deja entrever su yo más íntimo, que, en lugar de hacer preguntas, mira; en lugar de describir, nombra; en lugar de preferir un relato lineal, sigue círculos concéntricos, espirales y líneas de fuga que también, al final, interrogan al mundo e indagan por el lugar que ocupamos en él. No hay que saber danés para advertir la calidad de la traducción de Francisco Uriz, quien lleva más de 30 años en ello. Hay una cadencia que se siente genuina, como un río de mercurio que se escurre por los intersticios de la estructura, que tiene momentos de un lirismo brillante -“el hielo idéntico a la luz, y en lo más hondo / de la luz glacial la nada, viva, intensa, / como tu mirada a través de la lluvia”- al lado de otros en donde el inicial realismo cede el paso a la interrogación sobre la muerte, a que quizá has olvidado que vas a morir, y notas qué buena vista hay desde la colina que subiste, de todo aquello que se constituye en la materialidad de la existencia, en lo que nos rodea, en lo que está bajo amenaza, en un mundo donde estamos de paso.

Inger Christensen. Sexto Piso, Madrid, 2015. 190 páginas.

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