Novela negra y otras historias

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 26 de mayo de 2012
tapa Novela negraEste libro, de 1992, nunca había sido traducido al castellano. Siempre es una buena noticia que se amplíe el corpus de Fonseca disponible y más cuando se trata de un libro atípico, que coincide en su deriva con una línea narrativa que atraviesa las últimas décadas en autores tan relevantes como Enrique Vila-Matas y Roberto Bolaño: el protagonismo de los escritores y de la literatura en la ficción. Ello es especialmente notorio en la nouvelle que da título a la colección. “Novela negra” es una historia tanto de crímenes como, sobre todo, de escritores y de identidades. Fonseca aprovecha un coloquio sobre el género policial para ofrecer además una suerte de poética, en páginas tan interesantes como mordaces sobre el oficio de escribir y de adentrarse en la caja negra de la mentalidad criminal. En el coloquio participan, entre otros, James Ellroy, que aúlla en público, y P. D. James, que expone de manera muy modosa la visión clásica de la novela policial a la manera inglesa. Pero también está Winner, autor del más exitoso libro del género en los últimos años, Novela negra, un portador de secretos inconfesables que pugnan por salir a la luz. Relato elegante, arroja también una ácida luz sobre la manera en que Fonseca entiende el oficio. Muchas frases no esconden su propósito incendiario y provocador: “Los escritores y los profesores son básicamente personas exhibicionistas. De lo contrario, ¿cómo soportarían el trabajo que hacen?”.

Pero, como se trata de Fonseca, los otros cuentos donde los escritores participan son de una cuerda muy distinta. “El arte de andar por las calles de Río de Janeiro” es una suerte de radiografía urbana de la ciudad,  con un escritor obsesivo cuya divisa parece ser lo que le dice a Kelly, una joven prostituta que quiere acostarse con él: “No tengo deseo ni esperanza, ni fe, ni miedo”(y cómo no recordar el lema de Isabel del Este que tanto citó Roberto Bolaño, “sin esperanza ni miedo”). No hay crimen y sí la tristeza y la perplejidad ante la existencia características de buena parte de la narrativa de Fonseca.  El segundo es un apócrifo diario de Joseph Conrad en que el escritor polaco-inglés discute con la sombra de Stephen Crane y su posible influencia en su obra. “El libro de los panegíricos” es otra muestra de los posibles cruces entre la violencia y el sexo, la culpa y el crimen. El resto de los relatos -alguno más débil- completan un volumen que debíamos haber leído antes.

Rubem Fonseca. Tajamar Editores, Santiago, 2012. 189 páginas.

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