Latinoamérica criminal

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 17 de enero de 2015

650_RH29112.jpgBrasil concentra un tercio de la población de América Latina, pero suele estar excluido de las antologías de literatura regional. Por el diferente idioma, seguro, pero también por una decisión que se funda en el desconocimiento. Es asombroso, en realidad, que exista tan poco contacto entre ambos mundos. Esta antología -hecha por un escritor brasileño para una revista estadounidense- es un claro aporte en esta línea, puesto que en algo equilibra las cosas. Uno de los mejores cuentos del volumen es “Caballos entre el humo”, de Carol Bensimon, escritora de Porto Alegre que captura la violencia desde un ángulo mucho más político que criminal. La antología incluye asimismo cuentos de Bernardo Carvalho y Joca Reiners Terron, autores escasamente traducidos al castellano.

Tres de trece. El resto viene de México, Guatemala, Cuba, Venezuela, Colombia, Bolivia, Uruguay, Argentina, Perú y Chile. El cuento de Alejandro Zambra, “Hacer memoria”, apareció también en su libro Mis documentos y sirve para ilustrar otra característica de la antología: no se trata de historias policiales al uso, ni los crímenes son el soporte principal. Según indica Daniel Galera en la introducción, “pedimos a trece escritores de diez (en realidad, once) nacionalidades distintas que escribieran una historia de suspense ambientada en sus respectivos países de origen”. Sin embargo, cada autor afrontó con libertad el encargo y el resultado es mucho más diverso y complejo que una simple selección de género. Mariana Enríquez, por ejemplo, sorprende con una historia de ritos satánicos y miseria urbana en pleno Buenos Aires, un cuento magistral que se emparenta mucho más con el horror que con el crimen. El de Zambra es un ejercicio metaliterario singularmente atractivo. Otros cuentos, como el de Santiago Roncagliolo, se inscriben con más propiedad en el género policial, aunque, en el caso del escritor peruano, con una deriva humorística que rompe completamente el molde. “1986”, de Rodrigo Rey Rosa, tiene la estructura de una novela y el misterio o la ambigüedad que siempre se filtra en sus cuentos y novelas, un elusivo punto de fuga que parece quedar fuera de la obra. En síntesis, se trata de una selección original, amplia y de gran calidad, que abre tanto la frontera del relato policial como las fronteras nacionales.

Daniel Galera. Penguin Ramdon House, Barcelona, 2014. 296 páginas.

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