La pasión y la condena

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 29 de noviembre de 2014

pasión y condena - villoroEl título apunta a la desmesura y a la desgracia, cuanto menos; sin embargo, como empieza a aclararlo el subtítulo, “Viaje en torno a una mesa de trabajo”, se trata, en realidad, de un luminoso y ameno ensayo sobre la escritura. Juan Villoro inauguró el festival Puerto de Ideas en 2013 con la lectura de esta conferencia, que aborda desde la materialidad que rodea el ejercicio de la creación literaria -la mesa, los objetos que la cubren parcialmente, el entorno- hasta lo que significa la vocación de escritor en otras dimensiones. Escribir como un trabajo. Escribir como una condena. La escritura como sufrimiento y como placer, o en qué momento y por qué oscila de un polo a otro.

Apoyado en abundantes referencias literarias, Villoro va desenredando la madeja con su habitual solvencia; el escritor mexicano cultiva el ensayo con un estilo diáfano y cercano, lo que se advierte aún más en el cuidado de la escritura en un texto destinado en primer lugar a la lectura en voz alta, que trabaja también con recursos retóricos como la paradoja y el chiste, entre otros, para que no solo corra con fluidez, sino igualmente con quiebres que rompan toda posible monotonía. En una palabra, es una conferencia escrita con empatía, pensando en quienes la van a escuchar, y que, una vez transformada en texto impreso, no pierde nada de su frescura y de su fluidez.

Aparte de, por cierto, su certero modo de iluminar un oficio, digamos, una vocación, una elección creativa, que implica casi siempre soledad (aunque hay casos notables de escritura compartida, como los textos a dúo de Borges y Bioy Casares) y ensimismamiento, así como -estamos hablando de escritores de verdad, no de meros entretenedores- una fuerte carga de angustia, sufrimiento y agobio. Villoro, en este aspecto, cita a Vila-Matas y su novela sobre los escritores que abandonaron la tarea, a Fresán y sus reflexiones sobre lo liberador que debe ser dejar la escritura, a Walser y la búsqueda de una medianía silenciosa que lo rescatara del abismo, a Warburg y su redención de la locura a través del camino inverso, el de escribir. Este último caso es quizá el más revelador, por lo singular y extremo: el historiador y teórico del arte escribe una ponencia para demostrar su sanidad mental, pero el discurso que construye es un método curativo en sí mismo, una manera de establecer cómo inscribir el pensamiento mágico en el orden racional y así conciliar los fantasmas interiores con las reglas del mundo.

Juan Villoro. Editorial UV de la Universidad de Valparaíso, Valparaíso, 2014. 54 páginas.

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