Humillaciones

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 15 de noviembre de 2014

HumillacionesMarcelo Mellado establece un nuevo hito en una narrativa ya profusa, aunque se trate de un escritor que se incorporó tardíamente a la escena literaria. Y lo hace con un estilo consolidado, una escena ya habitual y temas recurrentes, lo que habla bien de un proyecto que tiene claro su itinerario y que, mediante una suerte de espiral, cava más profundo en los sedimentos del país: en la provincia degradada, en la política mínima de los arreglines, en el tráfico de influencias y las movidas partidarias. También abreva en la biografía de su generación, aquella a la que el golpe de Estado sorprendió en la primera juventud y que creció entre la nostalgia, los arrebatos revolucionarios y la omnipresencia de la represión.

El autor tiene la virtud de tomar cada vez más distancia, incluso de sí mismo, lo que es más visible en un cuento en que ajusta cuentas con las miserias y dobleces de la escena literaria chilena a través de un protagonista fóbico y amargado que odia a los progres, a los pobres y a quien se le ponga por delante. Sobre la base de esa distancia, Mellado puede permitirse renovar -o actualizar- su mirada crítica (o cítrica) sobre costumbres burocráticas, pequeñeces cotidianas y hábitos sexuales. El Chile que emerge de estos cuentos da entre lástima, risa y pena, por la capacidad del autor para pasar de las convenciones y las buenas maneras y encontrar así nuevas energías para describir el patetismo nacional con humor y renovado desencanto. Aunque todavía pareciera que hay algo que rescatar, como esa gente buena que queda todavía en la provincia, “una porción importante de gente que cumple su palabra y que no anda con esa huevá maldita de los flaites y de los choros que cagan el negocio con su mala onda o con su informalidad”; pero si quien habla es un vendedor de droga al por menor, la frase tiene otra lectura.

El habla popular siempre ha sido un arma arrojadiza en los libros de Mellado, una manera de romper lo que habitualmente se entiende por literatura o por lenguaje literario, más todavía si, como ocurre en este y en otros de sus libros, se funde con la jerga legalista y el léxico de la conversación política. Ese efecto es una marca de estilo de Mellado, que en este libro se enriquece con la variación de voces narrativas que dan forma a otra colección de cuentos que amplía y profundiza un proyecto de singular coherencia y continuidad.

Marcelo Mellado. Hueders, Santiago, 2014. 120 páginas.

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