El estado de la cuestión

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 28 de diciembre de 2013

RamoneTras Basura de Grecia, una desafiante novela de estructura quebrada que tuvo una buena recepción crítica, Kato Ramone entrega esta colección de relatos -nueve- que denotan un muy buen manejo del género, con una escritura precisa y bien trabajada. Se aprecia aquí a un escritor cuyo talento no le impide pasar también por el trabajo de pulir la forma y lograr de ese modo un libro tan fluido como inquietante. Y lo es porque Ramone, en varios de los relatos y casi como un motivo que recorre subterráneamente todo el conjunto, pone en evidencia la fugacidad de la vida y se pregunta -sin hallar respuesta, porque, de hecho, no la hay- por su sentido último. Y si esa claridad ante la muerte como destino es inquietante, también lo es el retrato descarnado del país, otro asunto que surge en los relatos; ese país cuyos trabajos de demolición y reconstrucción semejan “escenografías caídas, como una ciudad fundada y ahora demolida por tramoyistas de un largometraje llamado Chile”, se lee en un cuento, y en otro se encuentra una frase que podría haber ido a continuación: “un país que a él a ratos le parece la parodia fastidiosa de algo menos vago y más grande, la relectura equivocada de una lectura ya equivocada”.

Hay dos cuentos donde la fotografía es una suerte de protagonista, pero, si el primero es una reflexión casi minimalista sobre el uso de la imagen para revelar la inanidad de las cosas, el segundo abre paso a una misteriosa violencia; violencia que también es un tema constante en los relatos de Ramone, bajo distintas formas, en distintos contextos. El último y más extenso de los cuentos, “Atribución de lo sensible”, es una distopía amenazante que pone en cuestión la institución republicana, al tiempo que traza un ácido panorama de la cesantía en la provincia. Otro par de cuentos refieren a la siempre complicada relación con los padres y semejan ajustes de cuentas por donde se filtran rencores, odios, rabias acumuladas que nunca tuvieron un cauce por donde fluir. Tanto en aquellos como en el libro en general, Ramone sugiere más que muestra, diluye las escenas, describe indirectamente, y esa forma de mirar corresponde de manera muy profunda con lo que escoge como materia de sus cuentos. Se trata, pues, de un libro tan valioso como inquietante, escrito por alguien que “sabe asimismo que no puede evitar ser depositario de un impulso muy latinoamericano: la nostalgia de lo que nunca fue”.

Kato Ramone. Tajamar Editores, Santiago, 2013. 132 páginas.

Libros infantiles y juveniles

Publicado en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 21 de diciembre de 2013

Sin títuloEsta fecha es probablemente la más adecuada para hablar de un género literario que goza cada vez de mejor salud editorial y llegada a los lectores: el libro ilustrado, que, aunque suele dirigirse mayormente al mundo infantil, también tiene muy interesantes líneas para jóvenes y adultos.

Una de las novedades más destacadas del último tiempo es Ven a ver arte chileno. Una invitación a los niños, de Agustina Perera e Iván Larraguibel (Ekaré Sur, 2013), que introduce al amplio mundo de la pintura criolla a través de capítulos que agrupan elementos técnicos o temáticos (línea, color, composición, historias y sueños). Con mucha libertad y buen sentido estético, incluyen cuadros de todas las épocas, y el juego entre los elementos destacados y la diversidad de las obras se constituye en una experiencia que puede ser muy provechosa, en realidad, para cualquier lector.

Un libro dirigido a niños, pero ya lectores, es El largo viaje del Pequeño Pudú, de Fita Frattini y Alejandra Oviedo (Pehuén, 2013). El personaje principal recorre Chile de norte a sur, región por región; cada una tiene una doble página en donde aparecen múltiples personajes y objetos, a través de los cuales se abordan el paisaje, la flora y la fauna, los habitantes y las costumbres. Muy bien ilustrado y rico en estímulos, ofrece una manera muy amable de empezar a conocer el país.

Como un acto más de celebración de sus 200 años de existencia, la Biblioteca Nacional publicó Libro de Memoriosa, de María José Casanueva y Rodrigo Díaz. Es un libro de actividades que aprovecha el material acumulado en los archivos para proponer tareas muy diversas en torno a temas cotidianos. Tiene páginas para recortar, para dibujar y para escribir. Es un intento muy meritorio de hacer accesible una institución venerable a lectores más pequeños de los que suelen visitar sus dependencias. Se puede comprar en la Biblioteca Nacional.

María José Ferrada es escritora de poesía y narrativa para niños, con el valor agregado de invitar a la reflexión e incorporar temas que raramente se abordan en este ámbito. En Niños, ilustrado por Jorge Quien (Ediciones Grafito, 2013), rinde un homenaje sencillo y elocuente, a través de pequeñas historias cotidianas, a los niños víctimas de la violencia política en Chile bajo la dictadura; y en Notas al margen, ilustrado por Francisca Yáñez (Alfaguara, 2013), la autora toma noticias ocurridas en cualquier parte del mundo y las convierte en breves historias que dan cuenta de la diversidad y riqueza que puede albergar este planeta.

Poco hombre. Crónicas escogidas

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 14 de diciembre de 2013

poco-hombre-617x1024Pedro Lemebel es, a estas alturas, un nombre consagrado en la literatura chilena, cuestión que hay que abordar con los matices que requiere. Salvo una incursión en la novela –género en el cual, claramente, no se halló–, ha cultivado la crónica como su género predilecto. Ahí, en la brevedad de piezas que suelen comenzar su recorrido en diarios, revistas y radios antes de recalar en libros (ya son siete), es donde mejor suena esa voz personalísima y donde esa sintaxis sinuosa logra un ritmo único en nuestras letras y probablemente en la literatura en castellano. La presente antología, realizada y prologada por Ignacio Echevarría, no se guía por el orden cronológico en que aparecieron las crónicas, sino por el intento de ofrecer «los retazos de una especie de autobiografía» que, sin embargo, es también «una panorámica de la sociedad chilena de las cuatro últimas décadas». Así leído, como una historia, como un relato unitario que enlaza la historia personal con la crónica histórica, social y política, este libro se convierte en la mejor herramienta para conocer la obra de un autor que escribe desde el margen, desde la minoría de la minoría, desde el punto de vista de la loca que incluso es mal mirada dentro del mundo gay; y desde ahí levanta una mirada que ha ido consolidando no solo un estilo, sino también una forma de hacerse presente; y esa manera de cultivar su personaje autoral es, según señala Echevarría, «ponerse en juego él mismo, contrariando las expectativas, autoperformándose, escenificándose cada vez de la manera más eficaz para su objetivo que, combinando siempre la denuncia con el testimonio, sigue siendo contrabandear “contenidos, entre comillas, periféricos”, con el propósito de “dignificarlos, más que legalizarlos o adscribirlos a una cultura urbana”». Y ahí está, sin duda, una de las claves de la escritura de Lemebel, el rescate de la dignidad de la pobreza, del marica, de la loca, tanto como la denuncia feroz de la hipocresía y de los dobleces que tanto afectan la sociabilidad criolla. Lo que impresiona más de la lectura es la coherencia del personaje que habla y la riqueza enorme que hay tanto en el estilo que busca –y logra– seducir al lector, como en sus hallazgos imprescindibles sobre la sociedad de la que formamos parte.

Pedro Lemebel. Selección y prólogo de Ignacio Echevarría. Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, 2013. 280 páginas.

Introitus lapidis/Stone Junction/La piedra filosofal

El nombre

introitus lapidisStone Junction es difícil de traducir; piedra de la unión, cruce de piedra, y también puede ser, claro, piedra filosofal, es decir, Introitus lapidis en latín. Aquella fue la elección de Alpha Decay para la primera edición, que sólo  dentro del libro indica el subtítulo, “una epopeya alquímica”. Pero no fue una decisión acertada; el libro vendía poco y, ciertamente, merecía una mejor suerte, de modo que fue lanzado de nuevo con el título original inglés y con el subtítulo en la portada; además, bajó considerablemente el precio, de 36 a 20 €. Se convirtió en un éxito y ya lleva tres ediciones.

La época

Jim Dodge publicó la novela en 1989. Es decir, la escribió durante la era Reagan, signada aún por la Guerra Fría y la amenaza nuclear, que desempeña un papel no desdeñable en una de las líneas narrativas de la novela. De ahí que el libro tenga un fuerte sustrato político. Y digo sustrato porque en la novela no hay una línea explícita de desarrollo en esa línea; es su vocación anárquica y contestataria, por una parte, y su afirmación -esta. sí, declarada y en realidad sustento de la trama- de poderes ocultos, de la magia como un poder operante y efectivo, lo que se opone tanto al pragmatismo conservador como al orden binario del enfrentamiento entre superpotencias.

La trama

Hay dos líneas narrativas muy claras. La primera es la clásica bildungsroman, una novela de formación. Daniel Pearse y su madre Annalee tardan poco en quedar bajo la tutela de la AMO, la Alianza de Magos y Forajidos, una antiquísima institución con muchas ramificaciones, esencialmente libertaria y subversiva frente al poder, tenga éste el nombre que tenga. Es un tejido flexible de adhesión voluntaria que se sostiene con un mínimo aporte de cada miembro, y dotado además de una ética -por decirlo de alguna manera- que ya quisieran gobiernos, empresas e iglesias tradicionales.  No hay punto de comparación con el tradicional concepto de organización criminal al estilo de la mafia o de la yakuza; las preocupaciones de la AMO van mucho más allá de apropiarse de lo ajeno, cuestión que significa simplemente un medio para lograr fines que pueden ser perfectamente inútiles e incluso casi imposibles de definir o precisar.

Tras la temprana muerte de su madre, Daniel continúa su aprendizaje con la AMO. Si antes ocultaba criminales o se convertía en un experto en falsificación de documentos o comunicaciones radiales, luego debe aprender a subir escalones que poco a poco lo inician en saberes cuyo sentido se le escapa. Es, nada más, que la AMO intuye que tiene mucho potencial, pero no se sabe bien para qué; entonces aprende meditación; producción y sobre todo vivencia de lo que significa consumir drogas; vaga por los caminos de Estados Unidos jugando póker con un maestro, en la secuencia probablemente más americana de la novela , que juega con el tradicional motivo de la vida en la carretera; descerrajamiento de cajas fuertes, lo que implica afinar hasta lo imposible el oído y el tacto; el arte del disfraz, que implica no sólo elegir el atuendo necesario, sino reproducir, como un actor, una persona diferente, con su acento, su manera de caminar, de mirar, de moverse, de hablar; y el arte de desaparecer, de desmaterializarse, cuando ya se encuentra de lleno en el ámbito de los poderes mágicos y bajo la guía de Volta, el líder de la AMO en un vasto sector de Estados Unidos. Sólo entonces -cuando ya ha transcurrido más de la mitad de la novela- surge el Cubierta-Stone-Junctionposible motivo para la prolongada y diversa formación de Daniel: un diamante redondo de más de tres kilos, custodiado por el gobierno en las entrañas de un monte bajo, pero que preside una llanura desértica de infinito horizonte. Bien dice Thomas Pynchon, en el prólogo, que “la tentación fatal a que se expone un escritor de ficción que debe aceptar la presencia (a menudo necesaria) de la magia en su obra consiste en resolver las dificultades de argumento, carácter y (con más frecuencia de lo que suele suponerse) gusto, blandiendo en el momento oportuno algún artilugio, algún amuleto o droga ad hoc que simplemente resuelva cada problema a medida que se presenta. Afortunadamente para nosotros, Jim Dodge, por las reglas de su vocación, no puede permitirse ese lujo en concreto. La magia es en realidad un trabajo duro y honroso, y no puede desplegarse a voluntad, al menos no sin consecuencias”. Ahí está el corazón del aprendizaje de Daniel, siempre azaroso y siempre con consecuencias insospechadas, y cuyo dominio le significa finalmente un destino totalmente inesperado, tanto para él como para el lector.

La segunda línea es la muerte de Annalee, un personaje que abre la novela dándole un puñetazo a una monja en el hogar que la cobijaba. Por ahí, de la mano de un personaje ya desquiciado que la quiso y que quedó aún más perturbado y paranoico luego de su asesinato -que eso fue-, entran la locura y el mal en la novela, y resultan claves para su desenlace (o uno de ellos). Esa línea coquetea de la mejor manera con el género policial clásico y establece un poderoso contrapunto con la otra vertiente. En realidad, la separación en dos líneas obecece al afán analítico y al intento de describir la novela; en el texto, ambas se imbrican y se influencian mutuamente a tal punto que sólo tras concluirla es posible discernir ambos desarrollos.

Coda

Todo lo anterior arroja, creo, una muy pálida luz sobre la potencia narrativa de Dodge y su fascinante novela, cuya enorme originalidad la convierte en una especie de accidente, una anomalía, que a su vez se despliega mediante un estilo seguro y riquísimo en recursos. La novela tiene humor, sabiduría, ternura, y cada personaje -y hay muchos- es un aporte cierto al desarrollo de una ficción atrapante que de alguna manera -según la tesis que desarrolla Pynchon en el prólogo- se adelanta a los tiempos, pero también es una lectura de época que destroza los lugares comunes y parece establecer otra línea histórica para esas décadas que parecen perdidas entre el espíritu revolucionario de los sesenta y el estallido de la tecnología en los noventa. Más allá de eso, más allá del estilo, más allá de la prodigiosa invención narrativa, Dodge demuestra una capacidad ya rara de encontrar, la de entretener y atrapar sin ceder un ápice en la exigencia de construir un relato que desafía al lector y lo obliga a aceptar una lógica interna tan extraña como atractiva, tan bien lograda como fuera de toda convención.

Introitus lapidis. Alpha Decay, Barcelona, 2007. 535 páginas (en España, 36 €; en Chile hay ejemplares disponibles en la distribuidora Fernández de Castro, a un precio curiosamente menor, cercano a los 30 €).

Stone Juntion. Una epopeya alquímica. Alpha Decay, Barcelona, 2011. 535 páginas. 20 €.