Había una vez un pájaro

habia una vez un pájaro (Alejandra Costamagna) PortadaReseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 26 de octubre de 2013

José Santos González Vera solía publicar nuevamente sus obras con la advertencia “edición corregida y disminuida” (de paso, hay una estupenda noticia respecto de él: la edición de sus Obras completas). Esa vocación por depurar y limpiar sus textos tiene una expresión distinta y aún más radical en el caso de esta obra de Alejandra Costamagna, que tomó su primera novela, En voz baja, editada en 1996, y la transformó en un cuento, Había una vez un pájaro. La autora explica que, ante la propuesta de reeditar aquella obra, al volver a leerla le pareció “una perfecta desconocida”, donde no solo le era ajena la sintaxis, sino sobre todo el tono, esa voz baja que ahora le sonaba más bien grandilocuente. Y, sin embargo, la historia que ahí se narraba le seguía pareciendo “válida, legítima. Pero cómo darle respiración a la novela sin que dejara de ser ella”. El resultado de la reescritura fue entonces el cuento, que pone el centro de gravedad en la relación de una hija con su padre en los borrascosos años inmediatamente posteriores al golpe de Estado de 1973. El cuento se publica junto a otros dos relatos de asunto similar y perfectamente una nueva edición podría incluir el testimonio autobiográfico que Costamagna escribió para Volver a los 17, un conjunto de experiencias de vida de escritores y periodistas nacidos entre 1969 y 1979. Y ello porque ese testimonio encuadraría bien los relatos (aunque no sea necesario conocerlo para apreciarlos), porque tiene una notoria continuidad estilística y temática con ellos. Había una vez un pájaro transcurre entre hogares rotos, padres presos, exilio y persecución, pero el gran valor de la obra de Costamagna radica en el rescate de la voz infantil y su reacción tanto ante lo que percibe de la gran historia como de los otros dramas que se desplegaban a la sombra de un país interdicto. Amanda, la protagonista, mira un grupo de hormigas que se prepara para asaltar un frasco de mermelada. “Corren, nadie las detiene, están por llegar a la cima de su montaña, a la primera hormiga le falta un milímetro y ¡toque de queda, toque de queda! Las voy aplastando una por una”. Nadie nunca se acostumbra es uno de los mejores relatos de Animales domésticos y, tal como el brevísimo cuento Agujas de reloj, pulsa las mismas teclas, pero en otras tonalidades que enriquecen y complementan el texto principal.

Alejandra Costamagna. Editorial Cuneta, Santiago, 2013. 73 páginas.

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