American Gods

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 26 de septiembre de 2013

American GodsNeil Gaiman (1960) pertenece a la generación de autores de cómics y obras de fantasía que renovó el arte de la novela ilustrada y prolongó sus clásicas fronteras. La mayoría son ingleses que en su desembarco en Estados Unidos captaron de otro modo la tradición (de los superhéroes, por ejemplo) y la condujeron hacia nuevos rumbos. En el caso de Gaiman, especialmente a través de su personaje Sombra, que atraviesa tanto su obra gráfica como su obra narrativa, lo abre hacia la fantasía y el terror, en obras que rebasan todos esos géneros. De hecho, la primera edición de American Gods, en 2002, recibió los premios Nebula y Hugo, que galardonan obras de ciencia ficción; el Bram Stoker, que premia novelas de terror; y el Locus, que hace lo mismo con la narrativa fantástica. Ello muestra claramente el carácter híbrido de la novela y su extraña manera de desenvolverse entre mundos -el de acá, el de los antiguos dioses y seres mágicos que llegaron al Nuevo Mundo, el de las bambalinas donde se tejen los hilos de los movimientos de los actores, el de los muertos que quieren volver- que obliga, como pocas obras, a ese acto de aceptación de las normas internas de la novela para poder seguir la trama.

En apariencia, se trata de una guerra. Sombra, tras cumplir una condena de tres años, sufre la muerte de su esposa, y apenas sale de la cárcel es reclutado por un misterioso anciano de extraños poderes, que convoca a sus antiguos colegas para que los nuevos dioses -la televisión, la tecnología, los intangibles (que habitan en Wall Street), y otros- los destruyan. Todo ello es lo que sostiene la trama: la búsqueda de aliados, los ataques del enemigo, el conocimiento de lugares de poder, los sueños que indican rumbos. Pero también es una interesante y atractiva indagación sobre Estados Unidos, sobre todo de ese gran espacio intermedio entre las costas. Esa veta se expresa en divagaciones, encuentros, notas históricas, que intentan descifrar, en palabras de Gaiman, «los mitos y el alma» de Estados Unidos. Aunque los puristas de la alta literatura pueden despreciar a gente como Gaiman, leer esta versión remozada de American Gods que el autor preparó para los diez años de su aparición es una buena experiencia, si se logra suspender la lógica y los prejuicios. Desde luego, los amantes del género (o de los géneros que toca) la apreciarán sin reservas.

Neil Gaiman. Rocaeditorial, 2013, 558 páginas.

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