Geología de un planeta desierto

Reseña publicada en la revista El Sábado del diario El Mercurio, 29 de junio de 2013.

Con esta novela, Patricio Jara da un inesperado giro en su trayectoria. Hasta este libro había sido un creador de ficciones históricas o contemporáneas, aunque siempre fundadas en una trama rápida y ágil, donde la aventura y el suspenso eran lo más importante, y por lo general ambientadas en las tierras de su infancia, el Norte Grande. Geología de un planeta Scan10028desierto mantiene el escenario, pero cambia completamente el tono. Es una novela, sí, con un protagonista geólogo -buen pie forzado para desgranar reflexiones y experiencias sobre el desierto-, pero tiene, tal como lo ha reconocido el autor, un fuerte componente autobiográfico. Se trata, sobre todo, de asumir el pasado familiar, la figura de un padre alcohólico que murió joven -relativamente joven- a causa de su enfermedad. Jara siempre ha mostrado un estilo caracterizado por la sequedad; pocos adjetivos, poca efusión emotiva, frases cortas, sintaxis precisa, que ofrecía un contrapunto válido a historias plenas de acción. En este caso, el contraste opera de una manera totalmente distinta: la contención del estilo resalta más la emotividad de la historia, que comienza cuando el padre, diez años después de su muerte, aparece en la puerta de la casa del protagonista, con el traje y los zapatos con que fue enterrado, sin aparentemente nada que decir para explicar el misterio de su presencia y de cómo un muerto que sigue muerto puede moverse por la ciudad. No es una historia de zombies, en todo caso. Esa aparición es el pretexto para indagar en la biografía, en la del narrador y en la de su padre, donde, como suele ocurrir, planean y se despliegan muchas más preguntas que respuestas. Jara asume el desafío con la citada contención, pero también con la debida crudeza que va aparejada al alcoholismo y a la destrucción que opera en el cuerpo y en la mente. Y, como todo ajuste de cuentas con la historia, deja aflorar -aunque parezca querer evitarlo- el dolor, la nostalgia y las interrogantes que nunca nadie podrá responder: por qué, qué habría pasado si, cómo podría haberlo evitado o postergado. Jara, de paso, propone una suerte de manifiesto, un listado breve de preferencias musicales y literarias -el death metal, Charles Bukowsky, por ejemplo-, marcas de identidad que, finalmente, son las únicas certezas incombustibles que puede desplegar el protagonista tras su inmersión en la historia personal y familiar.

Patricio Jara. Alfaguara, Santiago, 2013. 129 páginas.

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