No tengo miedo, de Niccolò Ammaniti

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 11 de febrero de 2012

La infancia es uno de los tópicos más antiguos y socorridos de la literatura y quizá especialmente los momentos de crecimiento, de paso de una edad a otra, esos ritos de paso que tan universales son y que a veces también son tan dolorosos, sorprendentes, cautivantes. Esa es la zona que explora esta ágil y contundente novela de Niccolò Ammaniti, el escritor italiano que mayor repercusión ha alcanzado en los últimos años, tanto en Italia como en los países en donde ha sido traducido. Algún remoto parecido hay con Stand by Me, de Rob Reiner, basada en el cuento The Body, de Stephen King. En ambos casos, un grupo de niños sale a explorar el mundo o, mejor dicho, el difícil aprendizaje del manejo del poder y del conocimiento que viene del mundo adulto. En ambos casos, el conflicto lo desencadena el descubrimiento de un cuerpo. Pero hasta ahí llegan las semejanzas. El mundo de Ammaniti es más denso y oscuro –a pesar de la crudeza infinita de la luz solar- que el de King en versión Rainer. Las diferencias de edad, sexo y situación social de los niños hace que el juego de poder sea más crudo y descarnado; y la solidaridad de generación, más oblicua y vulnerable. El cuerpo que descubre Michele, el protagonista y narrador en primera persona, es, en primer lugar, su secreto, bajo la ley de grupo que establece que las cosas son del que las encuentra; y, en segundo lugar, un secreto de muchos otros, en una red cuya extensión Michele tarda en descubrir. La novela tiene un ritmo feroz que casi no deja respiro en la tensión, con giros argumentales tan hábilmente concebidos que pareciera que los hechos encajaran naturalmente unos con otros y que el lector fuera descubriendo al mismo tiempo que Michele. He ahí, sí, una gracia del relato. Otra es el modo en que Ammaniti logra que el lector sea cómplice –o, al menos, solidario- de ese niño obligado a madurar de golpe, que todavía realiza un complejo ritual para dormir sin miedo a los monstruos y que de súbito se ve enfrentado a la complicada realidad de un mundo donde los adultos hacen cosas malas -cosas horribles, en realidad-, pero que no son del todo malos. Cuesta olvidar ese mundo turbio que se cuece a fuego lento en el verano más tórrido de los setenta, esos trigales dorados por donde circulan las bicicletas, los criminales, los sueños, los monstruos, los niños que descubren la traición, la solidaridad, el miedo y el heroísmo.

Niccolò Ammaniti. Anagrama, Barcelona, 2011. 225 páginas.

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