Una comedia en tono menor

Reseña publicada en la revista «El Sábado» del diario El Mercurio, 24 de septiembre de 2011

Hay una buena noticia para los lectores: vuelve a Chile, esta vez a través de la librería Ciudad Letrada, la editorial Minúscula, cuyo escogido catálogo incluye obras de Victor Klemperer, Karl Kraus, Gogol, Pushkin y una amplia selección de autores menos conocidos, como Annemarie Schwarzenbach o Irmgard Keun, cuya recuperación y edición en español han reabierto el mapa de la narrativa del siglo XX.

Uno de los autores de Minúscula es Hans Keilson, que murió en este año cuando ya había superado el siglo de edad. Su novela La muerte del adversario (2010; primera edición en alemán, 1959) fue uno de los acontecimientos literarios del año pasado y figuró en muchas listas que seleccionaban lo mejor de 2010 por su singular perspicacia en el retrato del otro, sobre todo cuando ese otro es tu enemigo, el que ha jurado muerte y exterminio para ti y para los tuyos. Una comedia en tono menor (2011; primera edición en alemán, 1947) muestra que Ana Frank es sólo la más conocida de un gran número de judíos que vivieron escondidos en casas de familias holandesas o ayudados por ciudadanos de ese país. Lo consideraban un “deber patriótico”, única forma de defensa y protesta por la invasión y el maltrato sufrido a manos de los nazis, según indica el narrador de la novela, que narra uno de esos casos; un matrimonio joven y sin hijos es interpelado para que cumplan con ese deber; aceptan; y así reciben a Nico, un hombre mayor que ellos que, ante la menor amenaza, siente un “miedo atroz y paralizante que surge del dolor y la desesperación y que no está vinculado a nada”. Nico pasa un año escondido en un dormitorio del piso de arriba, aunque come con Wim y Marie y recibe muy ocasionales visitas (del peluquero, por ejemplo), pero languidece, empalidece, decae y, finalmente, muere, con lo que empieza otra serie de problemas para sus compungidos anfitriones. Keilson, un psiquiatra que ganó fama mundial por sus estudios sobre los efectos del holocausto en niños que sobrevivieron, tiene el don de situarse en diferentes perspectivas con la misma agudeza y perspicacia; así, esa convivencia forzosa entre tres personas se convierte en un mosaico de la experiencia humana, aunque esté descrita con una sencillez desarmante.

Hans Keilson. Minúscula, Barcelona, 2011. 145 páginas.

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