Dog Soldiers: una cuestión de contexto

Hace algún tiempo, y con años de distancia, escribí un par de artículos sobre cine, libros y Vietnam, que publiqué en mi antiguo blog. Con el primero de ellos (de 2001) llegué tarde al estreno de Apocalypsis Now Redux y luego ya no hubo efeméride alguna que justificara su inclusión en la pauta de algún medio. Pero acá están, la primera y la segunda parte (releí esos textos ahora y el primero me cargó, pero bue. Hay que hacerse cargo de las palabras propias. Y del segundo, se nota que estaba iniciándome en el arte del blogueo: ¿a quién se le ocurre poner notas a pie de página, y tan re largas?). En más de alguna oportunidad he estado tentado de escribir la tercera parte; hace dos o tres años leí La guerra de Vietnam. Una historia oral, de Christian G. Appy, un excelente trabajo de recopilación de testimonios que cabalga entre la historia y el periodismo (abajo pegué la breve reseña que publiqué en el blog de Miguel Paz a fines de 2008). Leí el capítulo correspondiente de La marcha de la locura. La sinrazón desde Troya hasta Vietnam, de Barbara Tuchman, un intento de explicación de por qué en algunas ocasiones un país lleva adelante políticas que obviamente van en contra de sus intereses más explícitos y queridos. La autora es abrumadoramente detallista y centra todo su análisis en lo que ocurría en Washington, pero de todos modos su ensayo es sumamente instructivo y útil para seguir la peripecia desde el ángulo de la toma de decisiones políticas. Y también me adentré en la lectura de En primera línea. Crónicas de la guerra de Vietnam, de Jonathan Schell, cuya prosa desabrida y la mirada lejana sobre el conflicto -casi siempre estuvo en la retaguardia- no le quitan filo a páginas que abruman por su excelente documentación de las prácticas burocráticas y el dominio de las estadísticas que tornan aún más absurdo el despliegue elefantiásico de Estados Unidos en el sudeste asiático.

Pero nunca me decidí a hacerlo, aunque ahora sí que lo estoy pensando, con la gran salvedad de que Dog Soldiers, de Robert Stone, el libro cuya lectura me tiene entusiasmado, no es exactamente una novela sobre Vietnam. Que las primeras cien páginas ocurran allá es una cuestión de ambiente, una marca de origen, un punto de partida que no tiene nada de casual o caprichoso; una definición del contexto, puede ser, una muestra del clima, un apunte previo sobre el catastrófico temporal de sinsentido y violencia que sobreviene después y al que recién me estoy asomando.

Anexo

La guerra de Vietnam. Una historia oral. Christian G. Appy es presentado en la solapa bajo el extraño –para los lectores de otras latitudes- calificativo de “doctor en Civilización americana”. Ha hecho clases en el MIT, en Harvard y Massachussets, donde ejerce actualmente, y ha publicado varios libros; entre ellos, Working Class War: American Combat Soldiers and Vietnam. Es decir, tiene una trayectoria amplia en la investigación de un tema que sigue dolorosamente presente en la memoria de los estadounidenses, quizá debido especialmente a la imaginería trazada por un puñado de películas a través de las cuales se intentó exorcizar la derrota. O elaborarla, como diría algún freudiano. El caso es que Appy, cinco años antes de la publicación del libro, inició una serie de viajes para entrevistar a los protagonistas de la guerra, de ambos lados, énfasis tan importante para el autor que lo puso en el título original, The Vietnam War Remembered from all Sides. Con los materiales reunidos construyó un libro fascinante, que sigue de manera más o menos lineal el conflicto durante tres décadas: desde fines de los cuarenta, cuando comenzó la presencia estadounidense en Indochina, apoyando a la potencia colonial –Francia- en la defensa de los territorios que dominaba, hasta los setenta, con la salida de los estadounidenses en 1973 y el derrumbe del gobierno de Vietnam del Sur en 1975.

El interés del libro, para periodistas y comunicadores, radica en el modo en que Appy organiza los testimonios. Una introducción precede cada capítulo, y luego breves textos en cursiva presentan a cada personaje que interviene: el lugar donde fue la entrevista, un breve resumen biográfico y ya está, Appy les cede la palabra. Y es realmente notable cómo, a pesar de la diversidad de voces y puntos de vista (incluidos los de algunos halcones de la época, que achacan la derrota a errores de los políticos), el libro se lee con gran fluidez y logra entregar una impresionante imagen global del conflicto. Sobrecogedor y asombroso, el tapiz que descubre Appy ante el lector tiene la calidez narrativa del testimonio y el rigor de la historia, en una amalgama que pocas veces se ve en este ámbito.

Y, por último, muchos de los entrevistados son periodistas, mujeres y hombres, que estuvieron en la zona del conflicto. Cada uno de ellos entrega un testimonio sobre la manera en que reaccionaban ante una realidad que frecuentemente los ponía ante situaciones límite. Especialmente impactante es el relato de Gloria Emerson. Dice que, antes de la guerra, ella “era Mary Poppins. Era profundamente ignorante y creía que los estadounidenses pondrían el mundo en orden”. Tres décadas después, no puede hablar mucho de sus experiencias, que aún la bruman; sufre, según le dijo su traductor en Vietnam, que también es entrevistado en el libro, de “ausencia aguda de olvido”.

Editorial Crítica, Barcelona, 2008. 577 páginas.

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