Libros incomprensibles

A los cuatro tipos de libros no leídos que propone Pierre Bayard (ver esta entrada previa), yo agregaría un quinto: los libros incomprensibles.laberinto Esta categoría goza de un vasto e inexplicable reconocimiento, particularmente en los ámbitos académicos, pero ya está bueno de contemplaciones. Veamos un caso. Leyendo el estupendo volumen de Cartas de Joseph Roth, di con este párrafo:

Ante mí hay un libro: las disertaciones estéticas de Vischer {según el autor de las notas, probablemente se trata de Estética o ciencia de lo bello (1846-1857), de Friedrich Theodor Vischer}; las leí ayer y anteayer, pero soy demasiado inculto para entenderlas. Es tan espantosamente académico que sólo consigo entender cuando el señor profesor Vischer desciende de su vertiginosa elevación catedrática, lo que por otra parte sucede rara vez. Pero lo que entiendo lo sabía ya hace mucho y el libro no me da la menor satisfacción. Lo devolveré a mi colega, que tampoco lo entenderá, pero no por eso dejaremos de hablar de él durante horas y días. Y alguna vez le largaré a mi colega una tremenda bofetada por su descarada mentira.

Aquí Roth comete dos errores conceptuales. El primero quedó al desnudo de manera ejemplar en Imposturas intelectuales, de Sokal y Bricmont. En su empeño -exitoso, creo yo, aunque hay quienes los critican con fiereza- por desmontar la falsedad del relativismo epistémico y, sobre todo, el abuso flagrante en querer dotar de bases matemáticas y físicas a las ciencias sociales, aseguran que la mayoría de los textos que analizan -de la flor y nata de la intelectualidad francesa, especialmente, de las últimas décadas- “si parecen incomprensibles, es por la sencilla razón de que no quieren decir nada”. Dicho en términos más llanos, cuando un lector con formación universitaria no entiende lo que lee, no es que, como dice Roth, sea “demasiado inculto”, es que el texto es incomprensible. Roth se corrige luego parcialmente, cuando dice que lo que entiende lo sabía desde hace tiempo, y aquí enlazamos nuevamente con Bayard: con eso ya es más que suficiente para hablar con propiedad del libro. De manera que ni Roth ni su colega tienen nada que reprocharse y la bofetada que el escritor anuncia está totalmente injustificada.

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Un comentario sobre “Libros incomprensibles

  1. A propósito de lo de Sokal y Bricmont: esa discusión siguió. En “Papel Máquina” de Jacques Derrida hay un pequeño textito a propósito, muy severo, que puede continuar el tono de “denuncia” que Sokal y Bricmont comenzaron.

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